Un
Taxidermista capturó un Pájaro espléndido, cuando alzó el cuchillo
para matarlo, el pájaro le rogó: "Perdóname la vida. Tengo
pequeñuelos. A cambio te daré tres consejos, muy sencillos, pero muy
útiles." El taxidermista se admiró de que un pájaro pudiera hablar
en el lenguaje humano y le prometió libertad si el consejo era bueno.
Entonces el pájaro dio el siguiente consejo:
Primero.
No creas ninguna cosa estúpida, no importa quien sea el que te hable.
Segundo.
Nunca te arrepientas de una cosa buena que hayas hecho.
Tercero.
Nunca trates de alcanzar algo inalcanzable.
El
taxidermista vio la sabiduría de este consejo y dejó ir al pájaro.
El pájaro voló a la primera rama y desde allí se burló de él diciendo:
"Idiota, ¿Por qué me has dejado ir? En mi barriga tengo un diamante.
Si tú me hubieras desgarrado, habrías sido rico para el resto de tu
vida"
Escuchando
ésto, el taxidermista se arrepintió de haberlo liberado y empezó a
trepar al árbol para agarrarlo. Pero cuando llegó a la primera rama,
el pájaro ya estaba en la segunda, y cuando llegó a la segunda, el
pájaro ya estaba en la tercera. Al final, perdió el equilibrio y se
cayó del árbol y se rompió ambas piernas.
Mientras
yacía gimiendo bajo el árbol, el pájaro se acercó y le dijo: "
Tu aceptaste mis tres consejos y los alabaste por ser sabios. ¿Por
qué no los hiciste, por lo menos por cinco minutos? Te dije que no
creyeras nada estúpido, sin importar quien lo dijera. ¿Cómo es que
creiste que un pájaro tenía un diamante en la barriga? Te dije que
nunca te arrepintieras de un hecho bueno. ¿Por qué te has arrepentido
de haberme liberado? Te dije que nunca trataras de alcanzar lo inalcanzable.
¿No sabías que no puedes coger a un pájaro con tus manos desnudas?
Ustedes los hombres han inventado la radio y la televisión para ver
y escuchar en su país lo que dice el otro, pero no han descubierto
todavía un aparato que los haga capaces de oír con sus oídos
lo que sus propias bocas dicen, o creen en su corazón.
Hno.
y Hna. en la Fe tu aceptas la Biblia como la Palabra de Dios. No seas
tan sólo un oyente o un lector, sino también un hacedor y realizador
de su Palabra.
"SED
ACEDORES DE LA PALABRA, Y NO TAN SOLAMENTE OIDORES"
Stgo. 1:22
©
Carta Pastor@l