Cuando
Guillermo, príncipe de Orange entregó un Documento asegurando a cierto
Caballero un alto empleo en su Reino, con tal que quisiera apoyar
su causa política, el Caballero rehusó aceptarlo diciendo: "Basta
la palabra de su Majestad. No quisiera servir a un Rey en cuya simple
palabra no pudiera confiar".
La palabra de nuestro Rey basta: es digna de toda nuestra confianza.
El día en que Dios no cumpliera su palabra, habría un cataclismo en
todo el Universo.
"BIENAVENTURADO
EL HOMBRE QUE PUSO A JEHOVÁ POR SU CONFIANZA..." Salmo
40:4
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Durante sus vacaciones en la costa, una familia presenció una gran
tempestad.
Las olas subían a enormes alturas mientras que los vientos fuertes
sacudían violentamente las embarcaciones que estaban amarradas al
muelle. Un niño de doce años, que miraba desde la ventana, se fijó
en que sólo la boya flotaba serenamente en aquel turbulento mar y
se mantenía en su lugar a pesar de los vientos fuertes. El niño comentó
con los demás que la boya era la única cosa que había allí afuera
que parecía no tener miedo, porque aunque se hundía de vez en cuando,
siempre volvía a subir sin daño y en el mismo lugar. Entonces el papá
les explicó que la boya se mantenía firme a pesar del viento fuerte
porque estaba amarrada a un ancla en el fondo del mar, y agregó que
también así es nuestra vida.
Cuando
nuestra fe está anclada en Cristo podemos enfrentarnos sin temor y
con calma a cualquier viento contrario en la vida. No existe bendición
como la de una perfecta confianza en el Señor.
"JEHOVÁ,
ROCA MÍA, Y CASTILLO MÍO, Y MI LIBERTADOR, DIOS MÍO,
FUERTE MÍO, EN EL CONFIARÉ..." Salmo
18:2
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Carta Pastor@l