Jorge
Müller, de Brístol, Inglaterra, se hizo famoso por la atención
que prestó a los niños huérfanos. Construyó un hogar donde se refugiaron
y educaron cientos de ellos. Fue proverbial su fe y vida de oración
.Una vez los niños del orfanato se reunieron alrededor de las mesas
como de costumbre para desayunar pero esta vez solo había sobre las
mesas cucharas, platos y jarras vacíos, pues no tenían nada para comer.
El señor Müller dijo entonces:
“Demos gracias a Dios por lo que vamos a recibir”. Todos inclinaron
sus cabezas con reverencia: Apenas habían terminado de orar cuando
llamaron a la puerta . Era el lechero , cuyo carro se había averiado
a la puerta y el buen hombre entendió aquello como una indicación
de parte de Dios de que debería dejar allí la leche para
beneficio de los niños . Mientras descargaba la leche , llegaron de
la panadería con una partida de pan que había salido defectuoso y
no lo podían vender, pero que estaba en perfectas condiciones para
comer.
De
esta manera, aquellas docenas de niños comieron aquel día. De mil
maneras se mostró en la vida y ministerio de Jorge Müller el poder
de la fe y la oración.
"Y
SERÁ JEHOVÁ REFUGIO AL POBRE, REFUGIO PARA EL TIEMPO
DE ANGUSTIA"
Salmo
9:9
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Carta Pastor@l