A las primeras luces de la mañana clara
Una
figura blanca se recorta en la Orilla
Y
esplende la mañana como una joya rara
Mientras
el mar inmenso, como plata bruñida brilla
Han
estado los suyos toda la noche en vela;
tienen
fatiga y hambre y no han cogido nada;
Pero
el amor por ellos madruga y se desvela
Y
llega a la ribera con luces de alborada,
¿Tenéis
alguna cosa para comer? les grita
No,
les responde los mozos sin saber quién llama
Echad
a la derecha vuestra red, les indica
Y
en la red el Señor el milagro derrama
Ante
el milagro, absorto, el discípulo amado
Se
da cuenta de pronto que es Jesús quien espera
¡El
Señor de la vida no fue al fin derrotado
Y
buscado a los suyos allí está en la ribera!
La
barca pescadora enfila rumbo a la orilla
Amanece
en el alma del grupo entristecido
Al
descender a tierra, ven un fuego encendido
Y
entre las ascuas rojas, un pez asado brilla.